Mostrando entradas con la etiqueta tarta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tarta. Mostrar todas las entradas

DIY-RECETA: TARTA DE FRUTAS CON CEREZAS, ARÁNDANOS Y MELOCOTÓN

Pues si el martes daba por cerrado el mini-break veraniego metiéndome de lleno "En la cocina" con mi propuesta para la fiesta #DiarioDeco24, hoy me quedo dentro para retomar un clásico de nuestros viernes DIY, pero sin perder de vista algo que a todos nos gusta hacer en vacaciones, que es descansar y comer bien.

Por eso, como la rentrée está siendo dura para tod@s, he pensado que qué menos que endulzarla un poco, y por eso en nuestra "sección cocinillas" hoy os propongo una receta bien rica y fácil de preparar: tarta de cerezas, arándanos y melocotón. ¿Os apuntáis?


Aparte de lo buenísima que está - os confieso que mientra la preparaba no confiaba mucho pero me sorprendí a mí misma - una de las cosas que más me gusta de la receta es que, aunque es perfecta para esta recta final del verano por la variedad de frutas que tenemos, vale para todo el año. Pensad en las frutas como un ingrediente intercambiable y, con sólo modificar eso, podéis adaptarla a la temporada que queráis ;)

Como siempre, empezamos con los ingredientes:


- 2 láminas de masa quebrada
- 300 gr de cerezas
- 150 gr de arándanos
- 3 melocotones
- 180 gr de azúcar moreno
- 3 cucharadas de harina de maíz (Maizena)
- Vainilla
- 1 huevo
- Licor de cereza (Kirsch)

Y ahora, con todo listo, vamos con el paso a paso:


En primer lugar lavamos y secamos las frutas. Además, para que luzcan más en la tarta, en el caso de las cerezas además tendremos que deshuesarlas sin partirlas por la mitad. El truco es fácil: cogemos una botella de cristal y colocamos la cereza sobre la boca, después con un palo de brocheta o con una pajita, empujamos desde arriba el hueso - tal y como veis en la foto 1 - y éste cae a la botella. No manchamos nada, los huesos no saltan y, además, las cerezas quedan perfectas. ¡Todo ventajas!


Para esta receta, las frutas tienen que macerar durante unas cuantas horas, por lo que es recomendable que esta parte la hagamos de víspera o al menos, de la mañana a la tarde. Ponemos las frutas en un bol junto con el azúcar moreno, un poco de vainilla y un chorrito de licor de cerezas o Kirch, y lo mezclamos todo bien.


Como habéis visto en la foto de los pasos 3 y 4, yo empecé mezclando las cerezas y los arándanos, pero en ese momento me di cuenta de que la cantidad que había calculado con esas dos frutas se quedaba escasa y se me ocurrió trocear melocotones - al final fueron tres - y añadirlos a la tarta. Cuando está toda la fruta troceada y mezclada con el resto de ingredientes mencionados en el paso anterior, lo tapamos con film transparente y lo dejamos macerando unas horas, en mi caso fue toda la noche, pero con un ratillo menos, una mañana por ejemplo, también podría valer.


Cuando la fruta ya está macerada y lista, es el momento de poneros con la masa. Para ello, en primer lugar untamos el molde que vayamos a utilizar con mantequilla y espolvoreamos un poco de harina, colocamos encima la masa quebrada y pinchamos la superficie con un tenedor. A continuación, añadimos la harina de maíz (Maizena) en el bol de la frutas maceradas y lo mezclamos todo bien. Mientras reposa un poquito, vamos cortando tiras del resto de la masa para decorar nuestra tarta. Como veis en la foto, podéis utilizar el cortador de pizza - ese gran desaprovechado de la cocina - para hacerlo, fácil, fácil y rapidito además ;)


El siguiente paso es rellenar y cerrar la tarta. Para ello, vertemos la fruta y su jugo sobre la masa. Una vez que lo tenemos, ya podemos ir colocando las tiras de masa cruzándolas entre ellas para formar el enrejado superior. En este punto hay que echarle un poco de paciencia porque no es difícil, pero sí pelín lioso, y lleva su tiempo, pero luego queda tan bonito que merece la pena.


Cuando tenemos el enrejado superior listo, recortamos los sobrantes de las tiras y apretamos bien las uniones para que no se nos abran al hornear. Después, batimos el huevo y pincelamos toda la superficie con el huevo batido. Ahora sólo nos queda hornear la tarta a unos 190º durante 30 o 35 minutos, hasta que esté dorada. Ya sabéis, cada uno conoce su horno, pero el punto es ése, el doradito de la masa.


Et voilà!! Ya está lista nuestra tarta de frutas que, además de tener una pinta estupenda - a mí me parece bonita, bonita ;)) - os puedo asegurar que está buenísima. La preparé para el cumpleaños del Sr. Padre - que fue a finales de agosto  - y, está feo que yo lo diga... pero triunfé, jajaja. No os digo más que hasta Raquel, que como sabéis es la experta en tartas de la "sección cocinillas", dio su aprobación ;)

De hecho, en casa ha gustado tanto que ya estoy pensando en aprovechar la receta para hacer tartaletas otoñales utilizando manzanas, peras, uvas... lo que tenga a mano y ¡qué viva la cocina de temporada!

¿Qué os parece? ¿Os animás a encender el horno y probar esta receta dulce ahora que parece que el tiempo empieza a ser el que corresponde a septiembre? Ya me contaréis ;)

¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!

DIY-RECETA: TARTA DE OBLEAS EN BLANCO Y NEGRO

Después de las magdalenas sin gluten y las galletas de Lacasitos de mi niña, y de la tarta de frutos del bosque y profiteroles de Raquel, hoy llega una nueva entrega de receta dulce perfecta para celebraciones en nuestra "sección cocinillas".

Diréis vosotros que hay que ver lo que estiramos en mi casa los cumpleaños, o por lo menos que hay que ver lo que los estiro yo aquí en el blog, y tenéis razón, pero... ¿qué puedo decir? Creo que sufro ese síndrome tan bloguero de "si hago algo bonito lo tengo que compartir". Así que... después de la mochila DIY con retales, llega la segunda parte del cumpleaños de mi sobrina Nora: la tarta de obleas en blanco y negro.


Elaboración & Fotos @ Deco López García

Igual que os decía el día de la tortilla de patata rellena, esta receta no es nueva, y es tan fácil de hacer que seguro que much@s de vosotr@s ya la habéis preparado mil veces pero ya sabéis lo que siempre os digo... quizá haya alguien que no la haya visto antes, o que no haya pensado adornarla así o, simplemente, alguien que al volver a verla se anime a probar, y a mí con eso ya me vale ;)

Como siempre, empezamos con los ingredientes:


- Obleas de barquillo
- 1 bote de crema de cacao
- Bolitas de chocolate con leche y chocolate blanco de dos tamaños
- 1 tableta de chocolate banco
- 1 lápiz comestible 

Y con todo listo, vamos con el paso a paso:


El primer paso es "fijar" la tarta al plato donde la vamos a servir para poder trabajar con ella. Para ello, con la ayuda de una lengua, comenzamos untando un poco de crema de cacao en el fondo del plato para que se pegue bien la primera oblea. La colocamos centrada y, de nuevo, añadimos crema de cacao, esta vez sobre la oblea, y de nuevo ayudándonos de la lengua, lo extendemos bien para que la capa sea fina. Es importante hacerlo así porque si ponemos demasiada crema de cacao la tarta quedará empalagosa, demasiado dulce para la mayoría de paladares.


A continuación, colocamos una nueva oblea y, de nuevo, extendemos crema sobre ella. Repetimos, y vamos colocando una oblea y una capa de crema de forma sucesiva hasta que la tarta tenga suficiente altura. En mi caso utilicé 15 obleas, pero podéis hacerla más alta o más baja, en función de para cuántas personas sea, de lo golosos que seáis en casa, del efecto que estéis buscando, de lo que le pegue más a la decoración...


Cuando tenemos todos los pisos preparados, con la ayuda de la lengua bañamos también todo el borde de la tarta. Si al hacerlo se nos mancha un poco el plato no importa porque el siguiente paso será decorar. Colocamos una fila de bolitas de chocolate de las pequeñas alternando blanco y negro alrededor de toda la tarta. Cuando tenemos ese borde listo, colocamos el resto de bolitas de chocolate blanco y negro en la parte superior, tanto las grandes, como las que nos hayan sobrado de las pequeñas después de adornar el borde, mezclándolas sin un orden predeterminado. Por último, cortamos una fila de la tableta de chocolate blanco y, con ayuda de un lápiz comestible, escribimos el nombre del homenajeado en la parte trasera, en este caso el nombre de la homenajeada, mi sobri Nora ;)


Cuando tengamos la decoración lista, la metemos a la nevera al menos un par de horas para que esté bien fría. Ya sabéis que siempre os digo que cada un@ a su gusto, y esta tarta también se puede tomar a temperatura ambiente, pero para mí como está rica de verdad es bien fresquita.

Así de fácil es preparar una tarta de obleas en blanco y negro, pero también podéis prepararla multicolor utilizando Lacasitos o fideos de chocolate de colores, o sólo negra con Conguitos,... utilizando esa base, el límite de la decoración lo pone vuestra imaginación ;)

¿Qué me decís? ¿Os animáis a preparar esta tarta fresquita para este último finde de julio?

¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!

DIY-RECETA: TARTA DE FRUTOS DEL BOSQUE

Aunque para la mayoría de la gente verano es sinónimo de más tiempo libre, seguro que a más de un@ le pasa lo que a mí... que es justo al revés. Bien porque, como es mi caso, vive en un lugar de veraneo y el trabajo se multiplica en julio y agosto, bien porque los niños no tienen cole y hay que dedicarles el tiempo a ellos... espera... ¡ese también es mi caso! Jajaja, ¿me pilláis, verdad? Para mí decir verano es lo mismo que decir "¡no tengo tiempo!".

Por eso, cuando Raquel me propuso esta receta me pareció perfecta para compartirla ahora en verano, no sólo porque es una tarta fría, sino porque, además, es lo que podríamos llamar una tarta rápida. Directamente desde Stuttgart... tarta de frutos del bosque ;)


Elaboración & Fotos @ Raquel para Deco López García


Sí, nuestra "sección cocinillas" vuelve hoy a Alemania, al dulce y a los cumpleaños porque ésta que veis arriba es la tarta que le preparó Raquel a una de sus amigas por su cumpleaños. No está mal la sorpresa, ¿verdad? Pues igual de sorprendente es lo fácil que se prepara ;)

A decir verdad, la parte DIY de la receta de hoy es bien poca porque, como os decía al inicio, esta tarta está pensada para conseguir el mayor resultado en el menor tiempo. El truco está en que la mayoría de los ingredientes son, en realidad, elaboraciones ya preparadas, pero bueno... la tarta no se hace sola, algo hay que cocinar, así que nos lo apuntamos como DIY igual, igual ;)

Como siempre, empezamos con los ingredientes:


Para la base:

- Una base de bizcocho, que podemos comprar ya hecha, como es nuestra receta, o podemos hacer nosotr@s mism@s (os doy pistas más abajo)
- 40 buñuelos rellenos de nata que, como en nuestro caso, puedes encontrar en la sección de congelados, o podéis hacer vosotr@s

Para la crema:

- 400 gr de nata
- 400 gr de queso quark o queso fresco
- 100 gr de azúcar

Para la decoración:

- 600 gr de frutos del bosque que pueden ser congelados, como los que utilizamos aquí, o pueden ser frescos
- 2 paquetes de gelatina de fresa
- Almendras fileteadas, que también podéis comprar hechas o filetear vosotr@s mism@s

Y ahora sí, con todos nuestros ingredientes listos - sean comprados o DIY - empezamos con el paso a paso:


Lo primero de todo es pensar dónde vamos a presentar nuestra tarta, porque para evitar moverla una vez que esté terminada, la vamos a montar directamente en el mismo recipiente que la vayamos a servir. En nuestro caso, como era para llevar, hemos utilizado una bandeja de cartón de base, que hemos adornado con una blonda. Sobre esa base, ponemos el bizcocho y lo rodeamos con un aro para tartas.


Siguiente paso: la crema. En un recipiente para la batidora vertemos el queso quark y el azúcar y lo batimos muy bien. A continuación, y también con la ayuda de la batidora, montamos la nata en otro recipiente.


Para terminar, mezclamos ambas cremas, realizando movimientos envolventes para que no se baje la nata. Para conseguirlo, lo mejor es que nos ayudemos de una lengua, que nos ayudará a mantener la nata montada en su punto.


Volvemos al bizcocho y extendemos una primera capa de crema sobre la base para, a continuación, empezar a colocar nuestros buñuelos congelados por encima. Aunque al leer los ingredientes 40 buñuelos parezcan muchos, vais a ver que os van a hacer falta todos ;)


Seguimos colocando buñuelos hasta cubrir toda la superficie de la tarta. Esto es importante, hay que cubrir toda la superficie porque si no lo hacemos, cuando quitemos el aro nuestra tarta no tendría consistencia.


A continuación, con la ayuda de una espátula procedemos a bañar todos los buñuelos con el resto de la crema hasta que queden completamente cubiertos, y cuidándonos de rellenar todos los huecos que han quedado entre buñuelo y buñuelo. Cuando lo tenemos, dejamos reposar la tarta en la nevera durante, al menos, dos horas (aquí es cuando yo me iría a trabajar y seguiría a la vuelta ;)


Después de esas dos horas, sacamos la tarta de la nevera y colocamos los frutos del bosque congelados sobre la crema. Por supuesto también pueden ser frescos, pero los congelados son perfectos para este tipo de preparación y no se os pondrán malos si por lo que sea no os da tiempo a prepararla el día que habías pensado. Además... los vais a encontrar bien cerquita de los buñuelos ;)


Nuestra tarta fría ya está casi lista. Sólo nos queda preparar la gelatina de fresa - siguiendo las instrucciones de la caja - y verterla sobre los frutos del bosque, cubriendo toda la superficie de la tarta. Cuando lo tengamos listo, volvemos a meter la tarta a la nevera y la dejamos reposar hasta el momento de servir. En ese momento, y no antes, quitamos el aro y adornamos con las almendras fileteadas.


¡Ahora sí! Nuestra tarta fría de frutos del bosque está lista para servir, y al cortar cada porción veremos el efecto sorpresa de las distintas capas con el bizcocho, los buñuelos y los frutos con gelatina. ¿No os parece que tiene una pintaza? En la fiesta de cumpleaños triunfó por todo lo alto y no sobró ni una miguita... por aquí esperaremos a que su autora venga de vacaciones en agosto y nos la prepare. Pero antes... unos consejitos ;) 

Dice Raquel que a ella le gusta preparar la tarta de víspera, porque así los ingredientes reposan más y el sabor es aún mejor. Como os decía arriba, a mí me parece una opción perfecta para cuando no tienes mucho tiempo, porque con los ingredientes precocinados sólo tienes que preparar la crema y la gelatina y colocar y, como además en medio necesita nevera, puedes ir haciéndolo en pequeños ratos de tiempo que, todos sumados, no llevarán más de 35 o 40 minutos

No obstante, si hay algún/a valiente en la sala que quiera atreverse con todo, para el bizcocho de la base podéis probar con las recetas de Sara de "Tu Cajón Vintage" o Maribel de "Una Pizca de Hogar", y para los buñuelos, yo probaría con la de RecetaBuñuelos.com. Después, sólo tenéis que seguir el resto de pasos con la receta de Raquel... ¡ya me contaréis!

¿Qué os parece? ¿Os gustan este tipo de recetas rápidas?
¿Soléis utilizar ingredientes preparados?

¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!