EL BLOG DE DECORACIONES LÓPEZ GARCÍA

EL BLOG DE DECORACIONES LÓPEZ GARCÍA /// LAREDO: C/ GUTIERREZ RADA, 6. TLF. 942 60 59 94

viernes, 29 de abril de 2016

DIY: PANTALLA DE LÁMPARA PERSONALIZADA

Aunque, en general, sabéis que no suelo mostraros DIYs demasiado complicados, sí que es verdad que alguno de los últimos, como el espejo renovado de hace 15 días, son más laboriosos, no tanto en complicación, pero sí en tiempo. Por eso, hoy me apetecía volver a uno de los clásicos del blog, uno de esos #DIY3BR, ya sabéis, buenos, bonitos, baratos y resultones, que tanto me gusta enseñaros de cuando en cuando.

En el DIY de hoy vamos a personalizar una pantalla de lámpara convirtiéndola en un modelo único. Vais a ver que, con sólo unos pocos detalles, pasará de ser una pantalla blanca del montón, a un modelo lleno de encanto que nadie más tiene sobre su mesilla de noche ;)


Si para #DiarioDeco20 os enseñaba cómo renovar con cuerda una vieja pantalla de lámpara, el DIY de hoy está más pensado para una pantalla nueva, porque, a no ser que las posibles manchas o imperfecciones de la pantalla vieja estén muy localizadas, con esta propuesta no podréis taparlo todo, pero bueno... es una idea, quizá viendo esto, se os ocurra alguna otra cosa ;)

Como siempre, empezamos por los materiales y herramientas que vamos a necesitar:
una pantalla de lámpara (preferiblemente nueva), retales de telas, flecos o madroños (mejor en colores), friselina o entretela adhesiva, botones, tijeras de zig-zag, plancha pistola de silicona.


Y ahora, con todos los materiales listos sobre la mesa, seguimos con el paso a paso:


La idea es que, con los retales de las telas vamos a hacer tiras para confeccionar un adorno, pero antes de eso, tendremos que preparar la tela con la friselina - o entretela, no sé cómo la llamaréis vosotr@s :) -, para poder trabajar con ella. Por eso, en primer lugar, vamos a cortar unos trozos no muy grandes de las telas que hayamos decidido utilizar. Después, cortamos la friselina, al mismo tamaño que hayamos cortado las telas.


A continuación, con la ayuda de la plancha pegaremos la tela a la friselina. A la hora de hacerlo debéis tener en cuenta hay que colocar el lado rugoso de la friselina sobre el revés de la tela y planchar - siempre a la máxima potencia, pero sin vapor - durante unos segundos. Una vez que tenemos todos los trozos de tela con su friselina pegada por detrás, con las tijeras de zig-zag cortaremos tiras de tela de diferentes medidas.


Ahora, combinando varias tiras de tela hacemos una especie de flor o roseta, que iremos cosiendo con cuidado y remataremos con un botón. Una vez montada, la uniremos a la pantalla bien cosiéndola, bien pegándola con silicona. Por último, sólo nos queda rematar la parte inferior de la pantalla con un fleco de madroños que iremos pegando con la pistola de silicona, siempre teniendo cuidado de echar la cantidad justa de producto para que no sobresalga por los bordes.



Et voilà... así de fácil se personaliza una pantalla de lámpara que ha pasado de ser blanca y sin nada que contrastase con el pie de madera también en blanco, a ser un modelo único, perfecto para la futura habitación de mi niña - ahora que mandamos a su hermano a dormir él solo... bueno, con las naves de Star Wars ;)  - que, como la roseta, tengo pensado que vaya en tonos verdes y rosas. 

¿Qué os parece nuestro DIY de hoy? ¿Era un auténtico #DIY3BR, verdad?
Animaos a probar, ya veis qué fácil es darle vuestro toque personal a una pantalla ;)

**Con este post participo en el "Finde Frugal 122" de Marcela Cavaglieri**



**Y participo también en #InventandoElFinde de Inventando Baldosas Amarillas**


¡No os perdáis las ideas del resto de blogs participantes!

¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!  

miércoles, 27 de abril de 2016

VENTANALES INTERIORES: HÁGASE LA LUZ EN LAS COCINAS

Si hay una cosa de la que estoy segura 100% es que tod@s l@s que habitualmente seguís este blog tenéis muy clara en vuestra mente cuál sería vuestra casa ideal. Creo que tod@s l@s apasionad@s por la decoración la tenemos, ¿verdad? O si no una idea exacta, sí que sabemos exactamente qué elementos querríamos incluir... ¿que luego es imposible que todo eso vaya junto dentro de una casa? ¡Qué más nos da! ¡Imaginación al poder!

Sé que no soy nada original y que seguro que much@s de vosotr@s la tendréis en vuestra lista, pero hay una idea que, sin duda, está incluida en la mía: un ventanal interior para la cocina

¿Vamos con un poco de inspiración?


Fotos @ Pinterest.com

Y es que, a la hora de comunicar espacios, de multiplicar la luz y de dar más sensación de amplitud, las paredes acristaladas se están convirtiendo casi, casi en un "must". Apostar por un ventanal interior no es sólo una gran solución decorativa, sino que facilita la comunicación visual - y hasta verbal - con personas situadas al otro lado del cristal y, al mismo tiempo que la luz inunda ambos espacios, consigue una especie de efecto óptico que hace que prolonguemos nuestra mirada a lo largo de las dos estancias que divide.

Los espacios que se pueden unir por un ventanal interior son tantos como los que podamos imaginar: habitaciones principales con su cuarto de baño; cualquier habitación con su vestidor; despachos con salones, escaleras... y, con la que yo sueño y que es en la que nos vamos a centrar hoy, la cocina y el comedor.

En cuanto a las tendencias en materiales para el cerramiento, ahí sí que la variedad es menos. Lo habitual es decantarse por, una de dos, los cerramientos de madera - ya sean barnizados o lacados - o los de hierro, que proporcionan a las estancias un aire más industrial.







¿No os habéis enamorado de todos y cada uno de los ejemplos? Yo lo estoy. Si tengo claro que uno de estos ventanales interiores encabeza mi lista de imprescindibles en mi casa ideal, lo que soy incapaz de decidir es el estilo. Si un día estoy loca por los de estilo industrial, al siguiente me entra la vena rústica y quiero que sea de madera lacada en blanca, y al otro me pongo nórdica y lo quiero de madera negra, pero qué queréis que os diga... ¡bendita indecisión! Ojalá un día me toque la lotería y me vea obligada a decidirme por fin ;)

¿Y vosotr@s? ¿Qué cosas son un fijo en vuestra lista para una casa ideal?


¡¡FELIZ MIÉRCOLES!!


lunes, 25 de abril de 2016

FOTOMURALES STAR WARS:
DECORACIÓN DESDE UNA GALAXIA MUY, MUY LEJANA

Tranquil@s tod@s, que no cunda el pánico, ni me he vuelto una fan de la saga, ni tampoco el de hoy va a ser un post de cine. Esto sigue siendo un blog de decoración aunque hoy, al título de decoradora le tengo que sumar el de madre.

Os pongo en situación. Momento renovación de la habitación de un hijo. A un lado de las negociaciones la madre, o sea yo, que además de ser lo que soy, tengo una tienda de decoración. Al otro lado, el hijo que, además de tener 10 añazos ya, no sólo tiene ideas propias, sino que las tiene muy diferentes a las mías.

¿La solución? Llegó desde una galaxia muy, muy lejana en forma de agente comercial con nuevos catálogos de papel, entre los que se encontraba esta friki-joyita. Los fotomurales de Star Wars llegaron para solucionar el inminente conflicto madre-hijo ;)


Imágenes @ Komar & Saint Honoré

Creo que ya os había contado antes que tenía en mente montar/renovar la habitación de mi hijo mayor. En tiempos él tenía su propio cuarto de niño, y su hermana el suyo de bebé, pero tras nuestra última mudanza a una casa con dos plantas, me entró ese no sé qué que nos entra a los padres de "no les voy a oír", y como sus habitaciones estaban en distinta planta que la nuestra, terminé por buscar una solución intermedia y la que en el futuro será la habitación de invitados, junto a la del Sr. Padre y servidora,  se terminó por convertir en una habitación doble y mixta para mi niño y mi niña.

La idea en realidad, era haberle movido antes, pero resulta que, aunque no paran de discutir, mis dos fieras se llevan muy bien y cuando hace un año y pico le propuse al mayor bajarse ya a su propio cuarto, declinó amablemente la oferta. Pero claro, el tiempo pasa y a él, que como os decía arriba ya tiene 10 años, le apetece ya tener su propio espacio un poco alejado de la "loca" de su hermana. Así que el Sr. Padre y yo hemos empezado a dedicar los domingos a preparar "el cuarto nuevo", y mientras vamos con ello, yo aprovecho para ir negociando la decoración con el ya-no-tan-niño.

De entre todo lo que había que decidir, lo que sí teníamos claro desde el principio es que a todos nos gustaba la idea de que una de las paredes del dormitorio fuera empapelada - sí, he conseguido que en mi casa todo el mundo adore el papel pintado ;) - y también teníamos casi decidido que ese papel iba a ir en la pared en la que vamos a colocar la cama. Hasta ahí todo bien, el lío llegó después, cuando el crío vino a la tienda a ver los papeles y yo le enseñé mi selección. Os la podéis imaginar: motivos geométricos, colores neutros... lo que a mí me apetecía tenía todo un rollo un poco nórdico, pero mi hijo tenía otra idea y pidió directamente ver "los de dibujos". Creo que, antes de lo que yo le enseñaba, prefería incluso los de Disney, pero después de echar un vistazo a los catálogos de papeles para adolescentes lo tuvo claro: si había que elegir se quedaba con uno tipo cómic con los superhéroes de la Marvel.

Os iba a decir que lo imaginarais, pero no hace falta porque el que había elegido es éste que os enseño aquí debajo. No es que a mí el papel no me gustara, que la verdad es que me gusta, pero en ese momento yo sólo podía ver una cosa: colores muy llamativos difíciles de combinar si lo que buscas es crear un espacio medianamente tranquilo donde además de dormir, se va a jugar y, por supuesto, también se va a estudiar. Le comenté mis objeciones, pero me dio igual, el veredicto estaba claro: si tenía que elegir entre lo que había en la tienda, esa era la única opción para él.


Y justo aquí es donde llegó el agente comercial con la solución. Escondido entre todos los catálogos nuevos e irresistibles que traía para enseñarme, había un catálogo con fotomurales de Star Wars. De verdad os digo que creo que los ojos se me iluminaron más a mí en ese momento que después a mi hijo cuando se los enseñé: ¡estaba salvada!

¿Os acordáis que el día del Set de Baño DIY con piezas de Lego para #DiarioDeco21 os decía que casi todas eran de tonos grisáceos porque procedían de naves de Star Wars? Pues es que resulta que mi pre-adolescente favorito es un serio fan de la saga, con lo cual la temática estaba resuelta. Ahora sólo nos quedaba resolver el tema del estilo decorativo ;)

Sí, porque, una cosa es la imagen de los droides, con C-3PO y R2-D2  y su nuevo amigo BB-8, o la de la recolectora de chatarra Rey, y otra cosa es tener detrás a Kylo Ren en pleno ataque, o un ejército de Stormtroopers capitaneados por Darth Vader mirándote desde la pared...






Afortunadamente para mí, el catálogo es bastante variado y, aunque predominan los murales con foto pura y dura - ya, ya... ¿qué quiero si son fotomurales? -, en mi opinión esos son perfectos para habitaciones de chic@s un poco mayores, o incluso en salones o despachos de adultos fans de la saga, pero, será cosa del carné de madre,  los encuentro un pelín tétricos para un niño de 10 años. Y ahí estaba, temblando por si mi friki particular decía que quería uno de esos, cuando me encontré con una grata sorpresa al descubrir que el catálogo también incluye un mural que representa los dibujos y planos de las naves de Star Wars, y lo tuve claro: ese iba a ser su preferido... ¡y también el mío!


Como sospechaba, cuando por la tarde al salir del cole le dije que podía elegir el mural de la peli que él quisiera, enseguida eligió el modelo "Photomural Blueprints". Seguro que dentro de cinco años no puedo decir lo mismo, pero de momento... todavía le tengo pillado en esto de los gustos, jaja. Así que... todos contentos. Él tiene su papel de Star Wars y yo tengo una paleta cromática discreta que me permite hacer lo que me dé la gana en la habitación y, con aquello de "tú ya has elegido el papel que te ha gustado a ti", voy a tirar yo muchas millas, ya os contaré ;)

Y lo mejor de todo, es que además de los de Star Wars, esta firma nos ofrece otro montón de personajes - como todos los de la Marvel o los infantiles de Disney, desde Winnie de Phooh hasta Frozen, pasando por Cars, las princesas o Campanilla -, pero también licencias como National Geographic para amantes de la naturaleza, u otras como la de Melli Mello que, como os contaba cuando os hablaba de los felpudos, es una de mis favoritas, así que...¡tenemos nuevo fichaje en López García!


Ya sabéis, si os apetece darle un aire diferente a una pared... estaré encantada de mostrároslos todos
 para que podáis elegir ;)

¡¡FELIZ SEMANA!!

viernes, 22 de abril de 2016

DIY-RECETA: BERENJENAS RELLENAS DE CUSCÚS

Si el viernes pasado tocaba DIY con la renovación de un espejo, esta semana toca receta y nuestra "sección cocinillas" vuelve a ponerse internacional de la mano de Raquel.

Galletitas de Navidad alemanas,  tortitas americanas de arándanos... no es que no nos tenga acostumbrad@s a los sabores del mundo, pero hoy nos sorprende con un viaje al sur y un delicioso plato marroquí: berenjenas con cuscús.
          

Elaboración & Fotos @ Raquel para Deco López García 

Vais a ver que esta receta tiene bastantes ingredientes y es un pelín más elaborada que en otras ocasiones, pero dice Raquel que el trabajo tiene recompensa. Cuando pruebas el resultado, ¡la mezcla de sabores es sorprendente! Y, además, nos tocaba ya hacer algo salado, ¿no?

Como siempre, antes de empezar vamos con los ingredientes:

- 2 berenjenas
- 1 cebolla morada
- 3 dientes de ajo
- 6 cucharadas almendras picadas
- 125 g dátiles sin pepita
- 1 granada
- 1 ramita de menta fresca
- 200 g cuscús
- 250 g yogur natural
- 1 cucharada mantequilla
- 1/2 cucharadita de canela
- 1 cucharadita de comino
- aceite de oliva
- sal
- pimienta negra

Y ahora sí, vamos con el paso a paso:

Antes de nada, pondremos a calentar el horno a 180-200 grados, con calor arriba y abajo. Mientras se va precalentando, con ayuda de una cucharilla vaciamos las berenjenas - reservando esa "carne" - , echamos sal y una cucharadita de aceite en cada una, y las colocamos en una bandeja con papel de horno en el fondo para que no se nos peguen. A continuación, las pondremos a asar en el horno durante unos 25 minutos más o menos.


                                               
Mientras se van asando, cogemos la "carne" de berenjena que habíamos reservado y la cortamos en dados. Después, cortamos también la cebolla y 3/4 partes del ajo. Pero ¡ojo!, ¡no lo mezclemos aún!, antes, un consejito de Raquel: como lo vamos a usar para rellenar, cuanto más pequeños sean los dados de berenjena y los cachitos de cebolla y ajo casi mejor, así que, quien lo tenga, que no dude en utilizar su robot picador, ahorrará tiempo y esfuerzo ;)

Ahora sí... seguimos ;) Cuando lo tenemos, en una sartén con aceite vamos pochando la cebolla morada y el ajo a fuego suave y despacito, para que esté más bueno y, cuando esté listo, reservamos. Entonces, en otra sartén con cuatro cucharadas de aceite, ponemos a freír los dados de berenjena, añadiendo el comino, sal, pimienta y la canela. Lo vamos friendo también poco a poco, y cuando esté prácticamente hecho, le añadimos la cebolla y las 3/4 partes del ajo que habíamos pochado y reservado. Lo mezclamos todo y lo dejamos freír un minuto más. Cuando está listo, lo retiramos del fuego y reservamos.

   

En una cazuela o un cazo, ponemos a hervir 200 ml de agua con una cucharadita de sal para después preparar el cuscús.

Al mismo tiempo, mientras esperamos que alcance el punto de ebullición, de nuevo en la sartén, pero esta vez sin añadir aceite, ponemos a tostar las almendras picadas y, cuando estén tostadas, las reservamos.
               

Cuando el agua rompa a hervir, añadiremos el cuscús, retiraremos del fuego y dejaremos reposar 5 minutos. Después, añadiremos la cucharada de mantequilla para que quede suelto. Una nota sobre el cuscús: aunque lo habitual es hacerlo como nos indica Raquel, hay quien lo hace directamente en la sartén con la mantequilla, sin pasarlo por el agua... como siempre... vosotr@s elegís ;)

Lo hagamos como lo hagamos, mientras el cuscús reposa, aprovechamos para trocear los dátiles en trocitos pequeños.


Cuando los tengamos listos, es el momento de mezclar el cuscús con la fritura de berenjena, ajo y cebolla, los dátiles y la mitad de las almendras asadas. Lo revolvemos todo bien y, con la mezcla resultante, rellenamos las berenjenas.


Para terminar, sólo nos queda la presentación con los últimos ingredientes. Desgranamos la granada y reservamos los granos. Después, picamos la menta fresca y, en un cuenco, la mezclamos con el resto de las almendras asadas.

A continuación, sobre cada una de las berenjenas rellenas ponemos unas cucharadas de yogur y, sobre ello, espolvoreamos con la mezcla de almendras y menta y, finalmente, añadimos el último punto de color con los granos de granada.


¡Y ya está! Con el aliño por encima, añadiéndole color y sabor, nuestras berenjenas están listas para servir. ¡Qué empiece el festín! O, como dirían por el "pueblo" de Raquel... guten appetit!

 

Como (casi) siempre, Raquel nos envía un último consejo... Si alguien - como me pasa a mí - no es muy fan de las berenjenas, puede probar a preparar la receta con calabacín. Habrá que tener cuidado de escurrir la fritura un poco más, porque el calabacín suelta más agua, y quizá el sabor tenga menos reminiscencias a la comida árabe, pero seguro que también está riquísimo.

¿Y vosotr@s? ¿Tenéis alguna receta de esas que nunca fallan con berenjenas o calabacines?
¡Contadme! Ya sabéis que me encanta leeros ;) 

¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!

miércoles, 20 de abril de 2016

EXOCET CHAIR: COMODIDAD MÁXIMA

Siempre os digo que Pinterest es para mí un caladero de inspiración, y más aún cuando estoy a la caza - o más bien pesca ;) - y captura de piezas de diseño, pero la verdad verdadera es que en el mundo del diseño, Pinterest es sólo el punto de partida. Ves una pieza, pinchas sobre la imagen, y de ahí vas a la web de dónde salió y, con suerte, en unos pocos clics estás en la web del diseñador o el estudio responsable de esa chulada.

Así fue como llegué hasta la página de Designarium, el estudio responsable de la Exocet Chair, una silla que el usuario puede ir transformando para maximizar su comodidad en cada ocasión.


Diseño & Fotos @ Stéphane Leathead - Designarium
Fuente @ DesignTaxi.com


La pieza fue la ganadora del Gold Winner A'Design Award & Competition 2015, y si os digo que otra de las candidatas a este premio, aunque otro año, fue la alacena con forma de casa de nombre "Baan" que os enseñaba en febrero, os hacéis idea del nivel de la competición.

Con una imagen estéticamente bella e impactante, la Exocet Chair está pensada para conseguir que quien se siente sobre ella obtenga el máximo confort en cada ocasión. Su ergonomía, cuidadosamente diseñada, se basa en una serie de listones idénticos se ensamblan en un cilindro giratorio, lo que permite cambiar su forma según las necesidades de cada ocasión. Los usuarios pueden optar por sentarse en posición vertical, o tumbarse sobre la espalda manteniendo sus rodillas correctamente apoyadas, o hasta descansar boca abajo, sin cargar el cuello y los hombros. Es más, con la silla completamente abierta, puede ser utilizada incluso por dos personas.






Disponible en varios tipos y tonos de madera, sus creadores la definen como "un nuevo tipo de silla para todo tipo de momentos". Pero, si su versatilidad sorprende, a mí me sorprendió aún más saber que, ahí donde la veis, la Exocet Chair es la primera pieza de mobiliario diseñada por Stéphane Leathead al frente de Designarium, un estudio que entiende el diseño en toda amplitud, desde el mobiliario hasta diseño gráfico. ¿Nadie diría que son novatos, verdad?

¿Qué os parece? ¿Sumarías una pieza de este estilo a la decoración de vuestra casa?

¡¡FELIZ MIÉRCOLES!!

lunes, 18 de abril de 2016

FLORISTERÍA POPPY... NOS VAMOS DE "SHOPTOUR"

Ya sabéis que un lunes sí uno no, nos vamos de hometour a descubrir pisos o casas que  por uno u otro motivo me han llamado la atención. Un estilo diferente - como la granja  australiana llena de piezas vintage que visitábamos hace poco -; el aprovechamiento del espacio - como aquel apartamento de 45 m2 que sólo era un proyecto 3D -; un proyecto que aúne tradición y modernidad - como la renovación de un apartamento en Barcelona de los arquitectos Anna y Eugeni Bach -; cualquier detalle que capte mi atención en un espacio sirve de excusa para dedicarle un post.

Por eso, hoy os invito a visitar un taller-floristería en Toulouse, en Francia, lleno, no sólo de flores, sino también de una serie de objetos preciosos que lo convierten en un espacio diferente. Hoy, nuestro hometour es un shoptour... pasen y vean.



La artífice de este espacio parecía estar predestinada a un trabajo en el que las  flores fueran las protagonistas: se llama Sophie Amapola. Un nombre "diferente" para  una artista cuyo estilo también lo es, diferente y personal. Porque si algo tienen en  común su local y su trabajo con las flores es que Sophie marca la diferencia. Un  florista que aunque dedicada principalmente a las bodas, lleva su estilo más allá del  ramo de la novia o el centro del coche... las mesas, la ambientación de las ceremonias  y los banquetes, e incluso la de la habitación donde los novios pasarán su primera noche de casados, todo pasa por sus manos. 

Alejada de los convencionalismos, Sophie tiene una forma muy personal de entender la  naturaleza y el entorno que le rodea. No sólo las flores, también las plantas olvidadas por otros floristas, cortezas, ramas, antigüedades,... todo forma parte de su universo, y ese universo se refleja en su estudio, un espacio de trabajo lleno de rincones únicos



               
Poppy, que así se llama esta floristería, es un espacio tan personal y que se parece tan poco a las floristerías que yo frecuento, que cuesta imaginar que se dediquen a lo mismo. Aquí, un simple vistazo a las imágenes nos ofrecen una idea bastante clara de la persona que allí trabaja y de sus creaciones, ambas comparten un punto de frescura y naturalidad que atrapan al primer vistazo.

Su madre, que es propietaria de una tienda de decoración, fue quien le inculcó a Sophie el gusto por los mercados de pulgas en los que acostumbra a perderse para volver cargada de tesoros que, cuando no acaban en su casa, terminan en su taller, donde pasa la mayor parte del día. Allí, las decoraciones que emplea en sus eventos, se mezclan con las tarjetas para todo tipo de ocasiones que se exponen en un antiguo torniquete, pero también con jarrones de cristal, cajas de madera, farolillos de papel que cuelgan en las ventanas y, junto a todo ello, sus colecciones personales como una de atrapasueños hechos con tapetes de la abuela - ¿os acordáis del que hicimos aquí en el blog? -, otra de relojes antiguos, otra de terrarios y, mi preferida, por su singularidad, su colección de manos-floreros. Objetos típicos de floristería se mezclan con otros singulares y, lo mejor, todos ellos conviven en perfecta armonía, ¿sorprendente, verdad?












Trabajar en un sitio así tiene que ser fantástico, ¿no creéis? Mires donde mires, a tu alrededor siempre encuentras algo bonito e inspirador, no es de extrañar que las creaciones de Sophie también lo sean. No dejéis de pasaros por su web, allí además de ver sus fantásticos trabajos, también podréis ver otros apartados, como los dedicados a la inspiración y hasta el DIY. Estilo ecléctico para una web que, como el local que hemos visitado en nuestro shoptour, se define perfectamente con su lema: "Poppy Figue Flower: curiosidades vegetales... y malas semillas" ;)

Es más, si tenéis la posibilidad, Sophie también imparte cursos... una pena lo del idioma, porque a mí Toulouse no me pilla tan lejos... Quién sabe... igual algún día me escapo aunque sólo sea para visitar este maravilloso taller-floristería.

¿Y vosotr@s? ¿Os vendríais conmigo?

¡¡FELIZ SEMANA!!

viernes, 15 de abril de 2016

DIY: ANTES & DESPUÉS DE UN ESPEJO RENOVADO

Pasa la Semana Santa y, aunque haya sido tan pronto como este año, parece que las firmas se han puesto de acuerdo para arrancar la temporada, porque en estos días las visitas de agentes comerciales de todo el país se han sucedido en la tienda para presentarnos las novedades de sus catálogos para el verano. Y en esas estaba cuando uno de ellos apareció con un catálogo de espejos, a cual más bonito que el anterior, y después de mirarlos todos detenidamente, caí en la cuenta de que todos los que me gustaban tenían algo en común: todos ellos eran blancos o blanco roto, un poco decapado y con un marco rico en detalles.

Justo en ese momento, levanté la vista y ahí estaba, apoyado en un rincón de la tienda, y se me encendió la bombilla... mi próximo DIY sería la renovación de un espejo que había quedado allí olvidado por los clientes, y hasta por mí. ¿Por qué no darle una nueva oportunidad?



Fotos & Realización @ Deco López García

Como podéis ver en la imagen, se trataba de un espejo en madera oscura con remates en pan de oro que, la verdad, a mí me seguía pareciendo bonito pero un poco pasado de moda. Esos colores oscuros que tanto convencían - a los clientes y a mí - hace unos años, ahora me parece que están out. Quién sabe... igual en unos años me pase lo mismo con el blanco, pero de momento... ya sabéis lo que me gusta el reciclaje y al renovación, así que... vamos con ella :)

Los materiales y herramientas que vamos a utilizar son:

- Pintura a la tiza (yo he utilizado el color 33 R original de Annie Sloan)
- Lija
- Cera incolora (en mi caso, Soft Wax de Annie Sloan)
Cinta de carrocero
- Pincel o brocha pequeña (o incluso un pequeño rodillo para las partes lisas)

Y, como siempre con todos los materiales listos, ahora sí, vamos con el paso a paso:



Los que saben de esto - y yo otra cosa no, pero pintores tengo muchos a mi alrededor ;) - siempre me han aconsejado que, cuando vaya a pintar un marco para un espejo, tenga en cuenta que hay que pintarlo entero, incluida la zona interior, porque si no, después el espejo la refleja y si no es del mismo color que la parte exterior hace un efecto muy feo. Total que el primer paso para este DIY es, con mucho cuidado, retirar el espejo y pintar la zona interior del marco. En ello estaba yo, y parecía que después de quitarle esas chapitas que lo sujetaban el espejo ya estaba suelto, así que hice un poco de fuerza para retirarlo y.... sí, ocurrió lo que imagináis: me cargué el espejo. Pero, como yo por el blog, lo que haga falta, ignoré los siete años de mala suerte que se supone que me esperan, y seguí adelante ;)


Una vez recogidos los cristales, seguí con mi primera intención y, como con la pintura de tiza no hace falta lijar, rápidamente empecé a pintar: la cara interior del marco en primer lugar, y después el resto del marco por la otra cara, poniendo especial cuidado en cubrir bien los recovecos de los detalles labrados del marco. Como os decía al enumerar los materiales y herramientas, en este paso podéis utilizar distintos tipos de pinceles, brochas o hasta un pequeño rodillo. En mi caso utilicé un pincel para las partes más estrechas, los detalles y las partes labradas, de tal forma que llegara bien a los rincones, y un rodillo pequeño para las partes lisas del marco, con la doble intención de ir más rápido y, al mismo tiempo, conseguir que la pintura quedara más lisa que con el pincel, porque para esta parte me interesaba que fuera así.


Otra ventaja de utilizar pintura de tiza - aparte del tema de la lija antes de empezar a pintar que os comentaba más arriba - es que con una sola mano, cubre perfectamente y no es necesario darle una segunda, así que, una vez que la pintura estuvo bien seca, llegó el momento de lijar con una lija fina por algunas partes del marco para conseguir un efecto decapado o desgastado. Como veis en las fotos, tras pasar la lija, en algunos puntos de nuestro marco asoman algunos destellos dorados, un poco del marrón oscuro y hasta algo del color rojo que, descubrí, había debajo del pan de oro. El efecto shabby chic de toda esa mezcla de colores, no me puede gustar más :) No obstante, antes de seguir, aún nos queda retirar el polvillo que ha podido quedar, con la ayuda de un trapo o un pincel



Y ahora, sí, una vez que el marco estuvo pintado. lijado y limpio, lo llevé al cristalero para colocar otro espejo antes de continuar... con mucho cuidado claro ;) Por eso, antes de seguir con el siguiente paso, es el momento de colocar cinta de carrocero en el borde entre el espejo y el marco para no manchar el espejo. Ya sabéis que la cinta de carrocero no deja marcas, así que no hay problema con pegarla, al contrario, nos va a facilitar mucho el trabajo. Cuando tenemos la cinta lista y el espejo protegido, ya podemos empezar a aplicar la cera con un pincel o una brocha pequeña, dándole una buena capa por todo el marco sin olvidar ningún rincón de los ornamentos ni las esquinas. Después, dejamos secar la cera al menos 24 horas antes de pasar un paño blanco de algodón por toda la superficie. De esta manera, además de darle algo de brillo, conseguiremos que el color resalte más, que el marco esté más protegido frente al polvo y la suciedad y que, en el futuro, sea más fácil limpiarlo.



Y ya está. Tenemos listo nuestro espejo renovado y rejuvenecido. Y claro, después de terminar, como no podía ser de otra manera, me ha faltado tiempo para colgarlo en uno de nuestros escaparates para que, además de verlo vosotros, lo pueda ver todo el que pasee por delante de nuestra tienda ;)

Como veis, los pasos para renovar el espejo han sido prácticamente los mismos que seguí para la renovación de las sillas de comedor de mis amigos que os enseñé hace unos días. En general, siempre que queráis renovar alguna pieza de madera y vayáis a utilizar pintura de tiza para hacerlo, basta con hacer esto.


¿Y vosotr@s? ¿Soléis renovar muebles? ¿Qué método soléis utilizar para hacerlo?
¡Contadme! ¡Me encanta aprender de vosotr@s!

**Con este post participo en el "Finde Frugal 120" de Marcela Cavaglieri**


¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!

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